Nuestra historia

Empezamos con una flor, unas manos y un sueño. Diana lo imaginó, y junto a Matilde, su hermana lo construyó. Y así, entre las dos, nació DICCA.

Llevamos 17 años inmortalizando la flora colombiana en joyas — el guayacán que florece una vez al año, la passiflora que trepa los Andes, el frailejón que vive cien años en el páramo. Cada especie tiene nombre propio, historia propia, alma propia.

Hacemos joyas a mano porque creemos que lo que se hace despacio y con amor se nota. Y porque Colombia merece ese cuidado.